Kedarte II, Ausín Sáinz y el DA2.

 Yo, yo y ellas.

Concibo el mundo como un teatro en el que la humanidad está sometida y la única vía de escape es la muerte. Pero esa muerte, que bien puede ser emocional, social, o física, es amortiguada por el romanticismo, la belleza del contexto o por la simbología (en muchos casos religiosa) que disminuye la desolación del hecho en sí y dota de significado a la composición final mostrando sentimientos como el dolor, la culpa o la soledad. Mi vida, mis experiencias y las de mi entorno son la fuente de inspiración.


Dentro de mi trayectoria artística he ido incorporando nuevas técnicas fruto de una evolución natural acorde a los años vividos. A la pintura y a la escultura pronto incorporé la instalación. Me permite generar una visión más integradora del espacio, dotando al resto de las obras expuestas de un valor añadido ya que desarrollan un tema común. La finalidad es la misma, transmitir una idea. Esto me hizo trabajar también con el video arte. Más tarde incorporé las intervenciones urbanas. En ciertas ocasiones busco llamar aún más la atención, saliendo de la sala de exposiciones para acercar y dotar de realismo al hecho en sí. Persigo una implicación del espectador y mayor sensibilidad ante el tema denunciado. La calle es el lugar en donde la denuncia se acerca más a los transeúntes, en su gran mayoría ajenos al arte contemporáneo.

La última técnica artística incorporada a mi trabajo es el fotomontaje. Surgió de una forma poco intencionado. En el año 2009, con el motivo de la realización de una exposición en la que trataba el tema de la especulación urbanística, me publicaban un folleto de mano y un cartel, pero este era en blanco y negro. No consideraba correcto que una de mis obras fuera degradad a quedarse sin color, con lo que me propuse realizar un fotomontaje que desarrollara el tema. De este modo surgió una obra en si misma. Descubrí que el realismo del medio me permitía fantasear, dentro de barroquismo, con el ser humano y sus tormentos. A base de numerosas fotografías realizadas con una cámara digital comencé a plasmar composiciones cada vez más complejas. Tenía una norma impuesta, someterme a la realidad. Para ello remato la composición ajustando luces, colores y texturas. El fotomontaje me permite expresar lo que con otras técnicas no me sería posible, produciéndose un desbordamiento de creatividad facilitado por el propio medio.


La falta de recursos la sustituyo con grandes dosis de imaginación. Esto me hace recurrir a mi persona como modelo o a mis hermanas cuando su disponibilidad y cercanía se lo permiten. Estas limitaciones se trasforman en virtudes y señas de identidad propias de mi trabajo. A su vez puedo vivir otras vidas en donde las dosis teatrales aumentan cada día. Los temas se multiplican y el dramatismo que desarrollo con otras técnicas me los puedo saltar en función de conceptos más estéticos e imaginativos facilitados por el mismo medio. El fotomontaje me permite relajarme y disfrutar de otros mundos.