Exposición en el CAB. Entrevista a Ausín Sáinz.

«Lo feo es más interesante»


Comedido cuando habla, pierde todos los pelos de la lengua cuando se expresa en su lenguaje. Su tesón le ha llevado a levantar los brazos victoriosos tras alcanzar su meta de exponer en el CAB -hasta el 18 de septiembre-, aunque aún se siente David contra Goliat

A.S.R.
16/08/201

Detrás de la apariencia de profesor de instituto, que lo es, de Ausín Sáinz y de su voz pausada se esconde un azote de la corrupción, un cirujano de la sociedad actual decidido a diagnosticar, la extirpación la deja en manos del público, sus quistes, sus conflictos, su realidad sin trampa ni cartón. Y lo hace desde dentro. Se reconoce una oveja más conducida por ese ente que es el sistema. Los paraísos fiscales, el problema de los refugiados, la amenaza del yihadismo, el paso del tiempo, el poder de las redes sociales... La realidad se amontona en Autorretrato infiel, la exposición con la que el artista burgalés ha conseguido, «por fin», traspasar las puertas del Centro de Arte Caja de Burgos (CAB), en el que, espera, sea el inicio de un camino hasta el Patio Herreriano de Valladolid, el DA2 de Salamanca o el Musac en León.
Después de un curso bregando con adolescentes en un instituto de Salamanca, pasa el verano en su ciudad y sonríe feliz cuando ve que una señora, una vecina de siempre, acude por primera vez al CAB atraído por Autorretrato infiel.
Pregunta- ¿Por qué es infiel este autorretrato?
Respuesta- Se inicia con un vídeo, Fidelity, que nace a partir de Durero, el primer artista que empieza a autorretratarse de una forma masiva. Su padre le concierta un matrimonio con una chica pudiente cuando él está formándose fuera de Alemania y todo contento se hace un autorretrato, con sus mejores ropas y con una flor de cardo, símbolo alemán de la fidelidad, entre sus dedos. Pero a los pocos meses de casarse surgen los primeros enfrentamientos. Yo lo comparo con la actualidad. Ahora todos subimos nuestras fotos a las redes sociales, los famosos selfis, en las que contamos lo maravillosos que somos, pero es un retrato infiel porque en realidad no somos lo que reflejamos.
P.- ¿Qué diría Durero si observara por una mirilla el universo de Ausín Sáinz?
R.- Si observara el universo actual alucinaría. No daría crédito. Y si me mirara a mí diría que tengo mucho que aprender todavía.
P.- ¿Y es verdad?
R.- Sí, Durero tenía una técnica impresionante que hoy nos falta. Muchas veces nos cobijamos en otro tipo de expresión para ocultar las carencias. Hay artistas muy preparados, pero en general no hay mucho nivel. Y luego muchos tienen equipo de trabajo.
P.- ¿Esos son pseudoartistas?
R.- Socialmente, no. ¡Son las estrellas! ¡Son los artistas de verdad!
P.- Pero eso ha existido siempre, los grandes maestros los tenían...
R.- Sí, sí, no ha cambiado tanto.
P.- ¿Las redes sociales son un mal necesario?
R.- O un bien necesario. Habrá mucha gente que desarrolle su vida a través de la red social y la dé contenido. No creo que sean malas. Depende de cómo las manejes.
P.- ¿Cómo lo hace usted?
R.- Para mí son un medio de promoción artística. De mi vida personal no meto nada, no cuento nada de mí, aunque luego en mi obra aparezca siempre yo.
P.- ¿Qué separa y qué acerca al ‘yo artista mega guay’ y al ‘yo pobre hombre que va a hacer la compra en el día a día’?
R.- También soy el ‘yo artista pobre hombre’ (se ríe). El día a día me permite poder mantenerme para hacer la obra de arte. Es imprescindible. Y la obra de arte es la que da sentido a la vida de ese pobre hombre que va a hacer la compra porque si no estaría vacía. Todo está relacionado.
P.- ¿Y dónde encaja ese tercer yo ‘artista pobre hombre’?
R.- Ese es una realidad porque lo que hago tiene una trascendencia reducida, una influencia mínima.
P.- Pero sí ha conseguido que su nombre recorra festivales audiovisuales de España y del mundo...
R.- Sí, pero siempre dando guerra, a mí nadie me llama, me toca ir tocando a todas puertas y muchas no se abren. Pero yo no desisto. Soy un poco burro. Soy capricornio y eso se nota.
P.- ¿Siente que las instituciones locales y regionales siempre promocionan a los mismos?
R.- Los que están arriba son los que están en todos los lados. Este mundo es un poco raro. A veces cogen a uno y lo lanzan, lo lanzan...
P.- ¿Asomar la cabeza es un arduo desafío?
R.- Es muy difícil, muy difícil, muy difícil. Por lo menos lo que yo he vivido. En mi caso lo ha sido. Yo llevo años yendo al DA2 de Salamanca, porque vivo allí, y solo les he llamado la atención ahora que estoy exponiendo en el CAB.
P.- ¿Ausín Sáinz vive de su arte?
R.- No, no, no. Yo no vendo nada. No sé lo que es eso.
P.- Pero le gustaría...
R.- Yo creo que sí. Ahora por ejemplo me ha comprado una pieza el Mua, el Museo de la Universidad de Alicante. Ha sido un subidón.
P.- ¿Quiénes son sus musas?
R.- La actualidad, mi entorno... Es una obra muy egocéntrica.
P.- ¿Siempre se fija en el lado más negro? ¿Lo bonito no le llama?
R.- ¿Pero qué podría decir yo de lo bonito? Igual sí es más difícil tirar por ahí.
P.- ¿Lo feo es más bello para un artista?
R.- Lo feo es más interesante, lo bonito puede pecar de pastel, de edulcorado.
P.- Dicen los escritores y los músicos que componen más y mejor desde la pena... ¿Lo suscribe?
R.- Tiene que ser lo que uno sienta, lo que le salga a uno de dentro, ahora a mí me surge esto y lo represento. Igual dentro de unos días cambio. Nunca se sabe. Aunque volver al paisaje parece difícil.
P.- Nunca un paso atrás...
R.- Yo de pequeño empecé con los concursos de dibujo de la Caja. Fue una evolución natural. De ahí pasé a la pintura. En la Facultad me abrieron los ojos a la escultura. Cuando salí, empecé a hacer pequeños dibujos en el suelo con cinta aislante, que incluí en mi primera exposición en el Consulado del Mar introduciendo la instalación de una forma inconsciente. Luego vino la necesidad de atraer a la gente y salí al exterior a hacer intervenciones urbanas y para poderlas registrar empecé a grabar en vídeo. Al fotomontaje también llegué de modo accidental. Uno va generando nueva obra de una forma inconsciente, por las necesidades o porque quieres llegar al público. Por ejemplo, mi primera videoinstalación es El reloj y se muestra aquí.
P.- ¿Quién dirige el rebaño que, denuncia, es la sociedad? ¿Contra quién hay que rebelarse?
R.- El propio sistema. Estamos todos metidos y en el fondo nos gusta porque no nos salimos de lo que está marcado.
P.- ¿Se siente parte de ese rebaño?
R.- ¡Claro que lo soy! Tengo mi móvil con internet en el bolsillo.
P.- La denuncia de la corrupción está presente, siempre lo ha estado en su obra, y de una manera tan directa que hasta le censuraron una exposición hace dos años en Salamanca. ¿Qué secuelas han quedado de aquello?
R.- Buenas, pocas. No me ha dado nada bueno, nadie se ha interesado, no me han llamado de ningún sitio. Y luego te das cuenta de que cuantas más preparan más votos consiguen. La campaña del terror ha funcionado muy bien, son inteligentes, saben cómo hacerlo y casi, casi es una batalla perdida.
P.- Habla también del paso del tiempo, de lo efímero de la vida. ¿Cuáles son sus prioridades en ella?
R.- Disfrutar haciendo arte. A mí es lo que más me llena, como mejor me lo paso. Lo que menos me gusta es buscar espacios para exponer porque las relaciones sociales las llevo fatal y lo del peloteo, muchísimo peor y como muchas veces esto funciona a base de amiguismos y colegueo...
P.- ¿Cuándo ha deseado que pasara más rápido?
R.- Al final lo mejor es que no pase. Que frene, que corre demasiado rápido. Haces balance de lo que has hecho en el año y te das cuenta de que no has tenido tiempo.
P.- Da clases a chicos de 1º de la ESO a Bachillerato. ¿Cómo ve a quienes están llamados a ser el público del futuro?
R.- Con la reforma educativa el dibujo se devalúa, igual que la música, y los alumnos cada vez tienen menos acceso. Lo bueno es que los profesores actuales tenemos una visión distinta a los de nuestra época. Yo los llevo todos los años al DA2 y al Museo Zacarías González, aunque tampoco es fácil, hay que luchar contra muchos elementos para hacer estas cosas, pero es fundamental este germen en los chavales. Igual cuando se les pase la tontería vuelven. Pero, en general, hay un desfase muy grande entre el conocimiento artístico de la gente de la calle respecto al arte contemporáneo, donde hay cosas muy interesantes, pero también tomaduras de pelo.
P.- ¿Qué se puede hacer para acortar ese desfase?
R.- Perder el miedo y visitar más las salas, además ahora en casi todas las ciudades hay un centro de arte contemporáneo.
P.- ¿Ha dicho que en el arte contemporáneo hay mucha tomadura de pelo?
R.- Sí, estoy convencido. Soy muy crítico con muchas cosas que veo.